La Iya era delgadita
morenita de años
casi negrita
el pelo blanco en moñito
con peineta de carey
los piecitos de niña
las manos torcidas de artritis por lavar ropa toda la vida.
Cuando murió mi papá,
ella estaba en Izalco
y se subió en esas horribles 205 viejas
en el desvío de Izalco
y aparecio en La Auxiliadora
puteando a todas:
a mis tias, a mi mamá
" Ustedes no querían que yo viniera a ver a Alberto"
Y todas se pararon y gritaron:
¡La abuela!
Después se vino a vivir conmigo
porque mi tía Vilma la echó de su casa.
Y después se murió.
Fue la primera vez que vi llorar a mi mamá
gritaba que se había muerto la abuela
porque la Iya la crió a mi mamá.
No sabía en qué fecha había nacido.
Mis tías tienen una partida de nacimiento pero no creen que sea ella.
La Iya me contó de la masacre del 32
y yo no entendí mucho,
pensé que era un cuento.
Años después, diez años después,
yo caminaba por la UCA
en una vigilia por los jesuitas,
y entré al Ellacuría.
Santiago Consalvi
pasaba imágenes sin editar de
1932, cicatriz de la memoria.
Y yo supe
que lo que me dijo la Iya
no había sido un cuento.
4 comentarios:
Bonito post,
triste, pero hermoso a la vez!
Ya me acorde de mi bisabuela, yo no la conocí pero mi mamá y las fotos la describen así! es que hasta que uno no se instruye piensa que los cuentos de los abuelos son eso cuentos! yo le ouse ese video del MUPI a mi abuelo y las historias que me conto eran dignas de documentarlas..... cuando lo veo y esvcucho a mi abuelo me dan ganas de ser cineasta y hacer una pelicula de él.....
es dulce, alentador, dramatico, pero energico, quizas me excedo ante unos recuerdos y un pasado, que todos tenemos.
Qué tal contarlo con un Romance.
Publicar un comentario en la entrada