No hay, no ha nacido, no he visto aún, a un hombre con la cara blanca, quemada, con la barba medio roja, con entradas en el cabello, medio calvo, con los ojos ya no recuerdo de qué color.
Una vez vi a un señor bajando unas gradas eléctricas, las bajé, lo seguí. Yo tenía unos 12 años y no paré de mirarlo hasta que el señor se incomodó. Pero era demasiado rubio. Pero no usaba botas, pero no usaba camisas Lacoste.
Y nada más. Nunca un hombre en una ciudad se parece a mi padre, nunca una cara me responderá cómo sería mi padre ahora que estoy vieja y lo busco en todos los rostros de los hombres que se me cruzan en el camino.
Una vez, hace veinte años, yo no comprendía la muerte. Entonces pregunté a mi madre:
- Mi papá se murió, ¿verdad?
- Sí, se murió.
- Ya no lo vamos a volver a ver, ¿verdad?
- No. Nunca.
Entonces,
se abrió este abismo.


2 comentarios:
Hay abismos en los cuales se vive cayendo...... El mio tiene el rostro de como me dejo hace 20 años.... yo también de vez en cuando busco y veo rostros, sonrisas, ojos, miradas, narices, precencias como la que nun ca volvera, pero que se espera..... es triste la orfandad de padre, ya lo creo!!
Me dejaste a mi también con un abiscmo luego de leerlo!!
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