sábado, 28 de mayo de 2011

Alegre sandía

Voy escupiendo semillas de sandía
por el piso de la casa
con la esperanza de que florezcan
y la casa se llene de fruta cuando nazcan mis hijos.

Antes de parir a mi padre
mi abuela envió a mi tío por unas sandías al huerto.
El niño se quedó mirándolas y escuchó un grito.

Esto me lo contó mi tío, ciego, en el funeral de mi padre.