viernes 19 de noviembre de 2010

Las injusticias del piano (I)

En una exposición el centro cultural salvadoreño*:

Raúl: Voy a ir a acompañar a esa señora a esa mesa.
Mi Hermana: No es una mesa, es un piano.


El piano era de cola. Le habían puesto encima una cortina roja imitación de terciopelo y encima de la cortina un arreglito de flores y el vaso y el plato de boquitas de la señora que quería acompañar Raúl.

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En mi colegio de señoritas españolas venidas a menos también había un piano de cola. Lo habían pintado de rosado, pues el colegio era de niñas, y lo envolvían con trapos feos.
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* minúsculas por ignornates y careyes.

lunes 15 de noviembre de 2010

Cortázar en la Benito Juárez


Yo lo vi, y él me vio.
Obviamente, pues cada uno tenía ojos; él los tenía un tanto separados como en esas fotos famosas de antes de morir.
Atravesábamos la Benito Juárez, frente a Bellas Artes. Ya era hora de cerrar librerías, zapaterías y tiendas de electrodomésticos. Yo acababa de salir de la Gandhi de Madero, llevaba un Derek Walcott apretujado contra el abrigo; él no debía sentir tanto frío: apenas una chaqueta de cuero de rebelde sin causa sobre la camisita negra, a tono con el pantalón, los zapatos, los calcetines, las cejas, espesas, y el pelo.
Yo lo vi, y él me vio. Chocamos ojos en el paso de cebra, semáforo en rojo.
Era tan largo y flaco como cuando joven, como antes de la barba, como antes de enfermar y engordar un poco. Como eterno.
Llegué frente a Bellas y vi hacia atrás. Él no vio. Se metió en la Gandhi de la Juárez, estaban bajando la cortina de hierro. La bajaron.
Él se quedó adentro, eterno fotografía de contratapa.




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Hace un año que me pasó, y no lo había contado.

miércoles 10 de noviembre de 2010

Yuri me acompaña en los momentos más difíciles

A mí me gusta Yuri, aunque me quite plante.
Aunque no sea posible porque me la llevo de historiadora catedrática universitaria le gustan Edith Piaf y María Callas y conocía a Blur y a Beck cuando eran desconocidos y además la Reina de la noche y los edificios art nouveau y esas babosadas.
Pero sí! Me gusta Yuri, ella nunca me abandona.
Hoy me perdí para llegar a la casa de la mamá de una amiga, adonde estaba mi hermana. Y era de noche y había trabazones y yo tenía el celular con batería baja y sin saldo. Y me parquié afuera de la casa 405 buscando la 410 pero la 410 no existía y un señor me recomedó dejar el carro ahí y caminar porque mucha trabazón y yo confiada ingenua caperucita en un país con 15 muertos diarios dejé el carro ahí asaber en dónde y salí a caminar de noche enmedio de trabazones y buses horribles como dinosaurios iluminados y no hallaba la tal casa. Y mi hermana no me hablaba y yo no podía llamarla y me llamó mi mamá y Ay mi mamá no puede saber que no hallo a mi hermana y al fin resolví vi de lejos unos anuncios de gasolina a 3.59 la especial y cogí el carro no me lo habían robado y me fui a ponerle saldo al teléfono que con mucha suerte se podía descargar.
Y al parquearme
y al salir de mi carro
enmedio de la histeria
ella
Ella
La Faraona
Yuri
me cantaba:
¿Quién eres tú, que viene de lejos? ¿Quién eres tú que llora en silencio?

Y yo
le puse saldo al celular
llamé a mi hermana
estaba en la casa 405 que era la 410 debido a que yo me había confundido de número de casa y volví me la llevé.
Y Yuri
no me abandona
ni me olvida.


martes 9 de noviembre de 2010

El hipo

Un día, hace años, vinieron La Milá y su mamá a la casa. La mamá andaba angustiada porque la Milá tenía hipo y no se le quitaba: ya habían probado con agua, con agua con sal, con dejar de respirar mientras se podía, y nada.
Mi abuela, de pronto, comienza a gritar Qué tiene ahí la niña, uy, qué tiene, es una cuca quizás, sí una cuca blanca!!!

Y La Milá empieza a gritar
y a correr
y la chuloniaron
y todo pensando que andaba una cuca.

Todas histéricas.

Y no andaba la tal cuca, era mentira. Pero hasta lloró.

Y
se le quitó el hipo.

Lo peor es que la más loca resultó ser La Milá. Después, cuando le daba hipo, ahí andaba pidiendo que la asustaran.