sábado 19 de junio de 2010

Los círculos que se correspoden

Brodsky escribía sobre Walcott y Walcott es traducido por José Luis Rivas Velez. Rivas Velez también traduce a Brodsky y a Saint-John Perse, que, como Walcott nació en una isla, en un pedazo de tierra colonial y de mestizajes.
Y Rivas escribe sobre las redes de mar y la mar, y la mar siempre como en Walcott caribe y Saint-John Perse blanco pero mestizo en la lengua y en todas esas cosas con las que trabajan los poetas.
Yo creo que uno encuentra adonde pertenece, de pronto todo se corresponde y de pronto está uno ahí en círculos concéntricos concéntricos-concéntricos y concéntricos uno es un punto y pronto vendrá un punto más y el círculo de nuevo.
Yo oigo y leo sobre ellos y a ellos y no sé asir los pensamientos, se me disipan, me siento tonta y me siento rama, veo ramas verdes en casas de abodes, porque los adobes son igual en todas partes, la tierra es la tierra.
Cuando intento convencer a alguien de una entrevista le digo de José Luis Rivas y las traducciones, del anarquismo y de la mar. Le hablo de las Helenas, todas las Helenas que tiene y cómo se corresponden en la mar y las islas y las islas de Walcott, Saint-John Perse y Cesaire, negros y mestizos, colorados y blancos.
Los veo a los cuatro iguales y diferentes, los veo juntos (traducidos, leídos y correspondidos) y yo creo que son lo mismo, aunque yo sé nada de esas cosas de la poesía.

El tutor está aquí y yo no puedo creerlo, del puerto hasta acá hay muchas cosas, más que los barcos oxidados y los aviones, tantas cosas como la que me llevó a él de casualidad o buena suerte, esa novela que apenas me leyó una vez y que quizá le dio pena decir que era mala, nunca dijo algo y yo no la terminaré. Mañana se va con sus libros sobre el mar y sus Helenas que nunca seré yo porque no he provocado guerras, salvo las que llevo adentro.

miércoles 16 de junio de 2010

De cómo al limpiar mi carro encuentro tres pares de zapatos, botellas de agua y un convenio con una alcaldía

Yo iba a asilos y hablaba con viejitos ciegos cantaba boleros a las parapléjicas y pensaba que era buena
Entregaba mi dinero a las ancianas que pelaban nopales en las entradas de las casas viejas y me sentaba en las cunetas a hablar con las limosneras Y pensaba seguramente soy muy buena
Una vez le compré unos zapatos a una vieja que había andado descalza toda la vida Era yo muy ingenua y ahorré y le compré los más bonitos con florecitas y listón y me subí en una coster para dárselos Cuando se los di los vio de reojo se rió y no los usó nunca Siempre la buscaba y ella estaba descalza con las uñas oscuras y las plantas encallecidas
Yo pensaba Me habían educado Debía ser así la bondad y era bueno llorar de vez en cuando y hasta rezar
Pero no
Le canté el bolero una vez a la vieja parapléjica del asilo en Chalate mientras le hacía colochitos y qué hermoso su pelo y si vivo cien años cien años pienso en ti La vieja no hablaba se le caía la comida de la boca no asía nada entre las manos Cuando me fui me agarró un dedo me vio y me dijo No se vaya
Yo le apreté la mano y me alejé a llorar
Y claro que no volví
No era yo tan buena

domingo 13 de junio de 2010

El Destino --post para la Ü--

Un día, ayer, salí del Palacio de Santa Tecla para compar una botella de agua en la tienda de enfrente. En la tienda vi una bolsa colgadita de una esquina, en la bolsita había carretes de hilo. Me dieron mi botella y mi vuelto y pedí verlos, compré dos, verde menta y rosa mexicano. Regresé al Palacio, donde había dejado a mi abuela, abrí la mano y le mostré los hilos.

- Qué bonitos --me los quitó--. ¿No hay más colores?

Y reí y crucé la calle hacia la tienda de enfrente.


...
Es momento de bordar.

miércoles 9 de junio de 2010

John Steinbeck es Pedro Infante

Y yo iba a escribir aquí un post sobre su muerte temprana y que después no duró tanto tiempo vivo y le dio una fijación por el Rey Arturo y el inglés antiguo, pero no sé.

sábado 5 de junio de 2010

Mi abuela en:

Una ceremonia maya porque yo pensé que era bueno que saliera el día de la cruz
En el MARTE un fin de semana porque la nieta tiene que verificar que desmonten la exposición permanente.
En el museo diciendo que José María Vides le parece "feo, dibuja mejor tu hermana" y asintiendo frente a la Odisea de Chagall: "Este me gusta más".
Y en una feria del barro "quédese ahí para una foto, abuela", porque casi no hay turistas y necesitamos una foto para ya, y ella enojada, refunfuñando, porque últimamente casi por todo refunfuña. Al final dice que a todos esos cajetes, batidores y ollas ella los usó para comer, antes no eran adornos.
Mi abuela en un ponencia magistral sobre arte contemporáneo, rodeada de viejos y artistas que beben vino y ella sentada obedientemente porque se hizo tarde para llevarla a casa y al final de la consulta con el doctor nos tuvimos que ir a una cobertura.
Mi abuela en los supermercados que le parecen ciudades y yo no me doy cuenta que en verdad para ella hay muchas cosas nuevas, como la risa que me da frente a la compu y ella dice "Esta Elena María de qué se ríe".
Y luego ella pregunta cómo es la cosa mientras yo la saludo desde una cámara en algún lugar y le enseño mi cuarto y la bufanda que estoy tejiendo y los regalos que le llevo y ella dice: "Ve, ahí está la Elena María, bien se defiende sola en todos lados".
Y yo me siento feliz y lloro.
Y otras veces me siento infeliz, y lloro. Porque soy 20 años más vieja y ella 20 años más niña.
Y yo a veces no tengo paciencia, pero téngame paciencia, abuela.
Mi abuela se queda en el centro de una ceremonia maya y todos la respetan porque es la más anciana y de seguro la respetan más que nosotras en la casa. Y mi abuela que no entiende nada, ella quería adorar la cruz y llevarse un guineo para su chonte, pero le dan unas flores y unos pedazos de madera de bálsamo y le piden que sea la primera en dejarlos caer en el fuego
Y:
"Yo nunca había visto eso, primera vez en la vida..."
Y yo espero de verdad, abuela, que todavía nos falten muchas primeras veces en la vida.