jueves 29 de abril de 2010

La triste realidad. Diálogo frente a una obra de arte

Madre de unos 60 años y pelo pintado de rubio e hijo joven y pálido frente a unas casitas en tinta china:

Hijo: Estas son casitas
Madre: Como un tugurio
Hijo: Como Medellín
Madre: Nombre, niño, aquí!!!

sábado 24 de abril de 2010

La triste realidad. Diálogos de centro comercial

I

Una francesa llega a una librería:

Francesa: Quisiera saber adónde puedo comprar libros sobre territorialidad, impacto territorial
Dependiente 1: ...
Dependiente 2: Ella quiere un libro de eso, ¿verdad que aquí no hay?
Dependiente 1: ...
Francesa: ¿Adónde podría encontrar libros sobre territorialidad, desarrollo territorial?
Dependiente 1: ...
Dependiente 2: Yo le digo que en alguna universidad quizás
Dependiente 1: ...
Francesa: ¿Sabe usted a qué universidad puedo ir?
Dependiente 1: ...

Le vendieron un mapa turístico con una foto de San Andrés.


II

Chapines ejecutivos almuerzan:

Uno de ellos revisa su boleto de bus:

- El Salvador-Guatemala, pasando por La Gran Vía

Él, de seguro viajadísimo, pensaba en la Gran Vía de Madrid

- La Gran Vía es centro comercial -le aclara el otro.

viernes 23 de abril de 2010

"Qué bonito, niña"

Hay cosas que no tienen nombre.

Afuera del Teatro Presidente una vieja peleando por unas entradas Platinum para Barrage a 60 dólares.
Una vieja saludando "jeeeeeeeeeee-lou" a tooooodas las viejas adelante de la fila y cuando llegó a mi hermana casi la besa en la contada.
En la fila, y atrás de nosotras, una maitra le decía a otra "Qué bonito, mirá, es que la gente necesita salir, ver cosas bonitas".
Montones de presuntos turcos se carcajeaban con parlantes y los hombres usaban mancuernillas doradas como de embajador venido a menos.
Los niños saludaban como maitros.
Las maitras estaban vestidas fucsias y anaranjados como si fueran a la Feria de Abril de Sevilla. Y gritaban. Alagrandiabla cómo grita la gente con pisto.
Yo me sentía en El Bloque Hegemónico pero versión lúdica
Dice mi hermana a la par de ella dos viejitas encompetadas hablaban de participar en "Quién quiere ser millonario".
- Yo ya me inscribí, llamé dos veces.
- Ay, no, yo solo una.

Cuando terminó el concierto una maitra le dijo a la otra:
-Llamá a Ricky, niña.
Y la amiga llamó al hijo:
- Hola, sí, bien bonito!


FIN.


......
P.d. cuando manejaba de regreso a casa en algún lugar cantó un gallo y tuve ganas de despertarme.


P.d.2

Barrage es High School Musical con violines --y ropa de JC Penny--.

viernes 16 de abril de 2010

lunes 12 de abril de 2010

La triste realidad. Diálogos

*

En una farmacia:

Hermana: Creo que conozco varias de las medicinas de esta farmacia
Elena: Yo: todas!


**

En el supermercado:
Familia de compras en fin de semana, madre guapa delgada y colochona, niños de 10 y 7 años metidos en la carreta del super --qué odioso eso, ash, que caminen si son viejos--.

Niño mayor que habla como padrino mágico en traducción de anuncio de los mormones:
Mamá, puedes decir esa mala palabra que dije

Mamá: ¿Para qué?


Niño mayor que habla como padrino mágico en traducción de anuncio de los mormones:
Es que tú dices que es mala

Mamá: Entonces no voy a decirla


Niño mayor que habla como padrino mágico en traducción de anuncio de los mormones:
Pero él (hermanito) la dijo.

Mamá: No la dijo, no digás mentiras


Niño mayor que habla como padrino mágico en traducción de anuncio de los mormones:
Pero yo escuché que dijo "Vieja" y esa mala palabra que tú no quieres decir porque dices que es mala. Dila, mamá

Mamá: ¿Para qué?


Niño mayor que habla como padrino mágico en traducción de anuncio de los mormones:
Para escucharla y que él (hermanito) comprenda cuál es

Mamá: No voy a decirla, y él no la dijo.


Niño mayor que habla como padrino mágico en traducción de anuncio de los mormones:
¿Pooooor qué?

Hermanito:
Porque esa es una mala palabra y mamá no puede decirla porque es cristiana.



***
En el carro:

Mi mamá: La Evelyn me estaba enseñando hoy fotos de los niños de ella, que salieron en un acto de semana santa.

Yo: Ya han de estar grandes, verdad, de unos 15.

Mi mamá: Nooooo,vos, si el mayor tiene como 12.

Yo: Pero si Kat salió de dama de honor de la boda Evelyn, y tenía 5 años, eso fue hace quince.

Mi mamá: Pero el niño está chiquito.

Yo: ¿Ah?!!!! ¿No se casó embarazada?!!!!

Mi mamá: No.

Yo: Qué digna, la admiro.

Atrás: mi hermana explota de risa.


****

¿Qué haría yo sin los políticos en las entrevistas?

Las 8 en punto:

Nacho Castillo pregunta algo sobre el GANA a un arenero.

Marco Antonio Palacios Luna (de ARENA) responde:
"La derecha está en las mentes y los corazones de muchas personas".

Qué lindo él: la derecha es como Santa Claus!!!

domingo 11 de abril de 2010

La Soprano

En mi colegio de señoritas españolas venidas a menos éramos muy católicas*, tanto que todo el mes de mayo, el mes de la Virgen, nos la pasábamos rezando y cantando.
Entonces era un honor ser elegida para participar en las flores de mayo, y yo, por supuestísimo, aparecí en todas desde primer grado hasta segundo año de bachillerato porque siempre estuve en cuadro de honor y cuando dejé de sacar buenas notas --desde octavo no saqué 10 nunca más, excepto en inglés y música--, me quedo el apellido --tenía una prima nerdísima-- y el garbo y ahí me seguían llamando.
Entonces yo cantaba.
En los actos cívicos, el día del maestro, el del cumpleaños de la directora --post aparte coming soon--, las misas y las flores de mayo.
En el colegio había un coro que de vez en cuando iba a cantar misa a la Iglesia San Francisco --ya pueden imaginarse de dónde me viene la locura por la madera y lámina--. Don Enrique, mi profesor de música que me cambió la vida desde prepa-- elegía niños cada año. Se podía entrar desde tercer grado porque en teoría ya podíamos leer bien las canciones.
El año de mi tercer grado yo iba a hacer la comunión y don Enrique sufrió mucho por "no audicionarme" porque el ensayo de coro chocaba con el catecismo.
Cuando pasó mi comunión me mandó a llamar, me hizo cantar Jeeeesúuúúús deeeja su troooooono en míííííí_viene_a_reinaaaaaaaaar, y me dio tanta pena que me dio tos. Entonces a él le gustó mi tos y me mandó al coro --yo sé que hizo truco--.
"Es soprano", dijo.
Las profesoras se dieron cuenta de que habíamos demasiados niños en el coro y que perdíamos clase y entonces le pidieron que lo redujera el tamaño. Entonces don Enrique hizo una audición en su piano de cola --post aparte-- y poco a poco se fueron casi todos los niños, sobre todo las niñas de tercer grado. Solo Blanquita --que todavía no había desarrollado y luego fue una cosa muy rara-- y yo quedamos. Yo volví a toser porque era una gran bayunca, y todavía, y don Enrique volvió a su "Es soprano".
Y yo no sabía qué era eso, pero significaba que no me iba del coro y me convertía en una estrella en el tercer grado.
Y así pasamos al cuarto y canté en la flor de mayo en un corito que era solo de cuatro niñas, aquellas solistas estrellas entre las profesoras viejitas y con lentes de aro gigante, algo retro.
Cuando llegamos al quinto grado me llevó Judas. Hacían siempre un corito de cinco titulares que cantábamos en el micrófono y toda la cosa.
Entonces me seleccionaron para el mentado corito, y cuando estábamos ensayando la profesora --ya no me acuerdo cómo se llamaba!!!-- dijo: "No, no, no", y paró el ensayo.
"Canten otra vez"
Y cantamos.
La maitra dijo: "No, usted no canta".
Usted era yo.
Yo me sentí ahuevada, triste y de todo.
"Usted es solista, no puede cantar en el coro".
Y me sacó.
Me dieron a leer una historia de un milagro de una niña ciega que curó la Virgen de Lourdes como premio de consuelo.
Y cuando don Enrique se enteró --yo lo enteré--, se enojó.
Entonces la profesora me llamó y me dijo que mi voz sobresalía en el coro y se oía mal por eso, pero no era que yo cantara feo, y que bla, y yo la odiaba porque esas eran las últimas cosas que me quedaban de infancia, ya se habían muerto mi padre y mi bisabuela --yo sostengo que uno deja de ser niño al tener conciencia de la muerte, y mi papá murió cuando yo iba a tercero--, y a finales de ese año me vino la regla.

Y pasé muy triste el resto de mi vida escolar, podrida en esa casona neocolonial pintada con pintura de aceite --donde hice mis primeras calas cromáticas sin saberlo-- y aunque me llamaban para los actos y para ensayar a niños de otros grados no era igual, yo cantaba feo, yo no cantaba como el resto de niñas, yo desentonaba con ellas y era muy infeliz.
Con los años supe qué era tener voz de soprano y no me sirvió de nada.
Canto solo cuando lavo platos y manejo y mi mayor frustración en la vida es no poder cantar nunca La Habanera, ni si quiera a la hora de arreglar camas.

La Habanera es para mezzo**.


....
P.d. Ahora odio a las neosopranos, esas que cantan como que están cogiendo.
Ash!

* Tan católico que se fundó porque a una de las dueñas le llegó una caja misteriosa con una imagen de la virgen adentro y no recuerdo qué más.
** Pero la cantó la Mariíta Callas, va, y ella es soprano.

martes 6 de abril de 2010

Supermercado

No sé si era el azúcar pero hoy vi en el supermercado a la gente más fea del mundo.

Una mujer que caminaba como si tuviera una cabeza más pesada que todo su cuerpo y esa cabeza parecía un pez globo de un lado y un hipopótamo del otro.

Un hombre con una frente más alta del lado izquiero y la boca movida hacia ese lado como si se hubiera tomado una foto con la aplicación de estiramiento de Mac.

Otro hombre, con la boca más grande que el resto de su cara como las caricaturas sobre las estrellas de cine de los años 40 y bolsas debajo de los ojos.


Un hombre muy triste (cara desencajada, ojeras oscurísimas, barba de días y de mirada perdida) sostenía su quijada en una escoba azul y fucsia mientras su hijito le hablaba el pantalón y le decía cosas inteligibles.

El gesto más hermoso --hermoso tal como pensamos que debe serlo-- fue cuando una niña que iba comiendo papel me sonrió. Y no por la sonrisa --los muñecos también sonríen-- sino por la sublime acción de comer papel. Un día comeré un papel de berjurado y sabrá a oble --lo sé porque hay cosas a las que se les conoce el sabor con solo mirarlas--.

Yo no quise mirarme en los espejos de las góndolas. Me dediqué a contemplar a las verduras, las espinacas tan marchitas y caras. Los tomates rojos como un beso.

sábado 3 de abril de 2010

La Eréndira a la que siempre llamé Eréndida


Se excede el maitro, me excede.

viernes 2 de abril de 2010

Si usted se baña en Viernes Santo, se convertirá en sirena

O algo así me decía mi abuelita.

Pero me bañaban y nunca tuve cola y ella decía con pena: "Antes así era, hoy ya no".