Y no sé.
A veces creo que me excedí.
domingo 28 de febrero de 2010
domingo 21 de febrero de 2010
Las Catedrales
Mi primer recuerdo de la catedral de Santa Ana no existe.
Pero es real:
Estoy en el atrio, rodeada de palomas de castilla. El pelo en dos colitas, rígido camino al centro. Veo hacia abajo, algo quizá que mi familia ha tirado para alimentar a las palomas y que aparezcan conmigo en la fotografía, perfecta postal.
El siguiente recuerdo tampoco existe.
Visitamos a unos amigos de mi tía, unos jubilados con una casa enorme, con una parra en el jardín y jarrones azules parecidos a la Torre Eiffel. Yo tengo unos seis años y los asocio con la catedral, no sé bien por qué. Pasamos por la ciudad al regreso y me siento ajena, pero sé que en algún lugar está la catedral de la foto, y quizá no sea igual, no se parezca.
Regresé el año pasado a catedral, a la calle del costado, a la cruz latina, me senté en la calleja del lado este, compré velas con formas de corazón, esas velas anaranjadas que he amado desde niña no sé bien por qué.
Me pareció pequeña.
En mis recuerdos, esos que no son reales --recordamos lo que no hemos vivido-- evocaba una gran nave, los brazos larguísimos, las ojivas. Recordaba las catedrales que he vistado, las góticas, las románicas, las barrocas. Pero nada era igual. La catedral de Santa Ana es pequeña, casi un medallón.
Esto es real:
En diciembre me senté afuera de una de sus alas, de la calleja norte. Hacía frío. Me detuve a ver los ladrillos de barro, tan pequeños y exactos, los dos colores de la catedral, el blanco pastel y el barro. Siempre catedral, siempre inacabada. Las hojas secas, los líquenes, el pecho lleno de algo que no sé qué es.
Podía estar en cualquier lugar, podía ser la catedral de cualquier país, podía engañarme. Pero era Santa Ana.
Quizá eso tampoco exista.
martes 16 de febrero de 2010
De ti a mi iban barcos
Venían, iban barcos.
De ti hacia mí. De mí hacia ti.
Iban, venían barcos de ojos y semillas.
Venían, iban barcos sonámbulos, desesperados barcos.
Vida Pasión y Muerte del Antihombre III
De ti hacia mí. De mí hacia ti.
Iban, venían barcos de ojos y semillas.
Venían, iban barcos sonámbulos, desesperados barcos.
Pedro Geoffroy Rivas
Vida Pasión y Muerte del Antihombre III
domingo 14 de febrero de 2010
Las maravillas (ridículas) del Statcounter
Pues que el dolor de vientre me confinó a la cama y al sin oficio. Y no hallaba qué hacer después de leer tantas noticias, morir de calor y reír de mi mamá con juguete nuevo: se ha comprado una raqueta que mata zancudos y ahí anda muerta de la risa como si fuera criatura.
Y entonces, puesí, me metí al Statcounter por morbo, pa ver por qué viene la gente por aquí.
Lo primero que arrojó ese medidor es que cada vez tengo menos visitas, y los que han venido a parar, al menos en la última semana, lo han hecho porque buscan --cabal en este orden--:
- A una mujer que se llama igual que yo o quizás a mí. Cuando buscan imágenes salen mi libro y mi instalación y eso me da como felicidá, y luego salen unas tipas que se llaman igual que yo y les gusta posar en la playa en poses bien "mamis", tocayas más grenchas.
- A una mujer que se llama como yo pero + pronto, tipo Servipronto o quizá sea por el Güelva pronto.
- Huelvelena o Las Güeltas
- Qué es cucaverga
- Se parecen a Norah Jones (quéjeso!!!)
- Celina de Ávila
- Buscan prostitutas de San Salvador!!!
- Distinción entre Helena y Elena (bien intelectuales va)
- Poesía de Mahmud Darwix
- A Beatrica de Carrillo antes de ser rubia (juajuajua)
Y mujeres chulonas, desnudas o arrechas y cosas piores.
Diocuarde!!! Toda pornográfica salí.
¿Cómo llega la gente a sus blogs?
Y entonces, puesí, me metí al Statcounter por morbo, pa ver por qué viene la gente por aquí.
Lo primero que arrojó ese medidor es que cada vez tengo menos visitas, y los que han venido a parar, al menos en la última semana, lo han hecho porque buscan --cabal en este orden--:
- A una mujer que se llama igual que yo o quizás a mí. Cuando buscan imágenes salen mi libro y mi instalación y eso me da como felicidá, y luego salen unas tipas que se llaman igual que yo y les gusta posar en la playa en poses bien "mamis", tocayas más grenchas.
- A una mujer que se llama como yo pero + pronto, tipo Servipronto o quizá sea por el Güelva pronto.
- Huelvelena o Las Güeltas
- Qué es cucaverga
- Se parecen a Norah Jones (quéjeso!!!)
- Celina de Ávila
- Buscan prostitutas de San Salvador!!!
- Distinción entre Helena y Elena (bien intelectuales va)
- Poesía de Mahmud Darwix
- A Beatrica de Carrillo antes de ser rubia (juajuajua)
Y mujeres chulonas, desnudas o arrechas y cosas piores.
Diocuarde!!! Toda pornográfica salí.
¿Cómo llega la gente a sus blogs?
viernes 12 de febrero de 2010
UNAFRICAN
Manna peleó en las guerrillas indepentistas. Tenía muchos años y era oscuro, cara quemada, como llamaban los griegos de los etíopes.
Etíope nació y eritreo fue después, en los 90, hijo de un siglo terrible, y de una tierra más terrible aún. A finales de los 90 llegó a Estados Unidos y trabajó como cartero no sé dónde, había mucha nieve.
La última vez que me llamó fue a finales del 2006, sabía lo que me había pasado, dijo, y reímos un poco en un inglés extraño.
Manna murió, no sé cuándo.
Me lo dijeron esta mañana.
Etíope nació y eritreo fue después, en los 90, hijo de un siglo terrible, y de una tierra más terrible aún. A finales de los 90 llegó a Estados Unidos y trabajó como cartero no sé dónde, había mucha nieve.
La última vez que me llamó fue a finales del 2006, sabía lo que me había pasado, dijo, y reímos un poco en un inglés extraño.
Manna murió, no sé cuándo.
Me lo dijeron esta mañana.
sábado 6 de febrero de 2010
martes 2 de febrero de 2010
El regreso a la Calle Arce
Es una herida abierta por las torres de la Basílica del Sagrado Corazón, tan troqueladas y antiguas, tan oxidadas.
Al pasar por la esquina del banco, aparece la vieja que arrastra una venta de dulces desde hace años. Ahí está, con sus colochos de niña, con la ropa sucia.
La otra, la que hace tiempo estaba con ella y arrastraba las bancas de los puestos de comida las cinco de la tarde, ella de negro y flaca, ella jorobada, no está.
De seguro ha muerto.
Como debe ser.
Al pasar por la esquina del banco, aparece la vieja que arrastra una venta de dulces desde hace años. Ahí está, con sus colochos de niña, con la ropa sucia.
La otra, la que hace tiempo estaba con ella y arrastraba las bancas de los puestos de comida las cinco de la tarde, ella de negro y flaca, ella jorobada, no está.
De seguro ha muerto.
Como debe ser.
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