Un día, ayer, salí del Palacio de Santa Tecla para compar una botella de agua en la tienda de enfrente. En la tienda vi una bolsa colgadita de una esquina, en la bolsita había carretes de hilo. Me dieron mi botella y mi vuelto y pedí verlos, compré dos, verde menta y rosa mexicano. Regresé al Palacio, donde había dejado a mi abuela, abrí la mano y le mostré los hilos.
- Qué bonitos --me los quitó--. ¿No hay más colores?
Y reí y crucé la calle hacia la tienda de enfrente.
...
Es momento de bordar.
domingo, 13 de junio de 2010
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2 comentarios:
Qué chivo que podés andar llevando a la abuela contigo...quiero un trabajo así.
Lo de " es mo mento de bordar" es parte del texto anterior o un comentario suelto producrto de??? (para mi que mejor sea parte de)
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