lunes 28 de diciembre de 2009

No...


No voy a oirte gritar Elenita!, aunque yo sea más grande que vos y hayás nacido hace poco, tan poco y tanto que no sepamos quién de las dos es la niña.
No voy a verte frente a la colección de casitas de mi mamá, intentando abrir la puerta de una mientas decís: "Está cerrado, hay que abrir".
No vas a decir Pi papá y bi mamá cuando veás mi camisa de pareja art deco, porque no conocés los posesivos, porque todo es tuyo y te lo hemos dado con tanto amor.
No voy a verte en enero con tu uniforme de pre-prekínder ni voy a sufrir porque te despiertan "en la noche", como decía tu hermana, la Milá, cuando tenía tu edad.
No vas a venir a mi casa y vas a correr a mi cuarto y verás las piedras que he traído de cada viaje, vas a tomarlas, vas a chocarlas y vas a decir "piedras", ni vas a abarcar con tus bracitos mi universos de muñecas para bajarlas a la sala y ordenarlas en los sillones para que duerman.
No vas a saltar en mi cama, a arruinar los colchones --"La niña es feliz aquí porque la dejan hacer lo quiere", decía mi abuela--, Ni vamos a reir hasta descosernos porque saltamos en la cama con zapatos.
No voy a volver a irme para que digás que estoy "de viaje".
No vas a correr a abrazarme cuando esté enferma como si vos fueras la fuerte, la grande, Meluca, porque te conozco desde antes de que nacieras y naciste fuerte mientras yo moría en un hospital.

No vas a ser más mi gran amiga, mi amiga más chiquita, porque la amistad es una cosa que hala a alguien al pecho del otro y a nosotras has halado siempre, desde aquella vez, cuando tenías seis meses, y yo te llevé al patio y el viento movió las hojas del árbol de aguacate y vos suspiraste, Melé, y entonces yo lloré un poco, callada.
Y volví a llorar este año, antes de irme de nuevo, cuando abriste la refri y encontraste una manzana. "Mazana", dijiste, la halaste contra tu pecho y la levantaste con las dos manos porque era demasiado pesada para vos, y la abrazaste.

Porque mañana te mudás y tus papás no entienden de esto: están felices porque tienen casa nueva, propia, y no van a ser más los nómadas de esta colonia, en la que vivieron seis años y se mudaron tres veces.

Porque yo no tengo ni puedo tener hijos y eso no importa, no sos el prototipo idiota de "la hija que no voy a tener", sos mi amiga, Melé, porque todos los días me contás lo que te pasa, tus cosas, las palabras, a veces más fonénticas, a veces más semánticas, y todos los días en que te he visto, desde que naciste, hace tres años, me has enseñado sobre la vida, como la semana pasada, que volví de México, reconociste mi carro, te bajaste del columpio, me gritaste Elenita, te asomaste a la puerta, la abrí, subiste, te sentaste, dijiste "Nos vemos" a tu mami y fuiste a mi casa, que es tuya.

miércoles 23 de diciembre de 2009

miércoles 16 de diciembre de 2009

De cómo no llegué cuando debía y terminé en un hotel cinco estrellas en Cancún



Hay una película de esas que le gusta a todo mundo que dice que somos accidentes esperando suceder... Yo he sucedido demasiadas veces.
Mi vida en los aeropuertos, por alguna extraña razón, siempre es accidentada.

Ayer, que debía tomar mi conexión de Cancún a San Salvador, el vuelo se atrasó 40 minutos y siete personas nos quedamos varadas frente al counter de Mexicana, pobladísima de gente incompetente.
Un día antes perdí mi pasaporte. Ajá. Por tanto, fui por uno de reposición y al llegar de mi embajada en Polanco, Mexicana había sobrevendido mi vuelo, y me quedé un día más en el castillo de Anaxágoras, en el DF.
Ya antes, una noche antes, mis lentes para ver desparecieron.
Estoy comenzando a creer en los duendes. No puede ser que las cosas desaparezcan y que solo sean mías, no puedo creer que, por una extraña razón, tenga que seguir en México teniendo tantos pendientes en El Salvador.

Nací pata de chucho, mi abuela lo dice, lo heredé de mi abuelo. Amo perderme en las ciudades que no conozco y encontrar ciertos callejones, como el de la Santa Veracruz en el DF --donde dicen que asaltan-- adonde siento que pertenezco. Pero ahora me siento cansada, no más nómada sino caracol, jalando cuatro maletas y un dolor de cabeza.

Aunque:
Veámosle el lado bueno: estoy en un hotelón cinco estrellas de cara al mar, aguamarina y arena blanca, cené sushi y comí postres. Y en verdad, después de muchas cosas y que no se ponga celoso San Juan del Sur, lo que más necesitaba en la vida era el mar.

domingo 13 de diciembre de 2009

miércoles 9 de diciembre de 2009

jueves 3 de diciembre de 2009

Vale madres!!!

Yaaaaaaaaaa estoy a verga de la burocracia mexicana.
Debería abrazarme a una botella de tequila y saltar desde el balcón, total estamos en el tercer piso y solo me quebraría una patita.
He ido a tres delegaciones distintas y en ninguna quieren o saben por qué no levantar mi acta de extravío o robo de documentos: Que porque soy turista, que porque no es la delegación que me toca por una pinche calle, que mejor en el metro lo haga, que en el metro desapareció la oficina, que vaya allá mejor, que a las seis cierra, que fíjese que no, aquí no es turismo. Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee por la puta!!!

Esa situación me está poniendo borderline.
Me encanta la muestra de arte del CENART, mis sábanas están preciosas, me las han cuentiado, y todo está super chivo y qué afortunada soy, me pagan por escribir, y qué maravilla salgo a caminar y comprar libros y vestidos y eso. Y el centro histórico es tan hermoso, Porfirista y cómo te amo, Porfirio, hiciste esta ciudad para mí...

Pero:
Estoy a verga de los burócratas!!

Esto me ha hecho refugiarme en cosas peores que el alcohol: ayer me cené dos tamales, uno verde y otro fucsia radioactivo y hoy me harté un gaznate --una cosa enrolladita de hojuela con turrrón a dentro-- y no he estado comiendo bien de la cólera. Y la Giardia ahora es una ameba histolytica y...

Mañana voy a pelearme con quien sea, me pondré los tacones más afilados y con ellos le sacaré un ojo.
O los dos.

Y menos mal --momento snob, claro-- que me compré un camafeo precioso de con dos rositas negras --no me pregunten de dónde salió la casualidad literaria, primero Dios no sea un karma--, que si no...

De momento tomaré un baño para que se me bajen las calenturas.

martes 1 de diciembre de 2009

La suicida

La gente se acumuló alrededor del cuadrado del monumento extraño --dicen que es una pirámida de concreto, algo así como el Tazumal de Boggs-- en Pino Suárez.
- ¿Qué pasa?
- Es una chica.

La chica formaba un cuatro sobre el piso de grava. No había médicos ni ambulancias. Dos policías la estaban reconociendo, tomando notas. Parecía que dormía, con una placidez que solo debe dar ese sueño.

La gente siguió acercándose, se acumuló, como un hormiguero, hasta que un tipo se acercó a un señor parado junto a mí y le dijo:

- Si quiere ver con más detalle, maestro, le recomiendo un sitio allá abajo. Lo llevo.