lunes 28 de septiembre de 2009

Hay una raza de hombres que debería morir antes de enamorarse

Y es la que dedica canciones como esta:


O esta:


Y por supuestísimo esta:

"Los amores cobardes no llegan a amores/ ni a historias"
Y a mí que no me cae tan mal el pobre Silvio Rodríguez. En fin.

He lidiado con varios de ellos. Como amigos y como amores. Y ya me sentía maldestinada a esa horrible música. Tanto, que hace un tiempo entré a un lugar y vi a el muchacho tocando la guitarra. "No puede ser --pensé--, este tipo va a tocar trova". Pero Dios tarda pero no olvida y el repertorio del muchacho incluía a Steve Hackett, Mateo Carcassi, Bach, Mangoré. Y heme aquí: lejos pero feliz.

Dios nos salve de los trovadores!
Amén.

lunes 21 de septiembre de 2009

El culto a la personalidad (I)


Anastasio Somoza mandó a hacer este billeta de un córdoba en honor a su hija Lilianita Somoza Debayle. La convirtió en una hermosa india siux, porque había misquitos muriendo de paludismo en el atlántico, pero no era idílicamente atractivo para un billete.


Él había viajado en un carro junto a Roosevelt, de sombrero de bombín y bastón, y miraba ambiciosamente al norte. Por eso, mandó a pintar una hermosa reserva para los pieles rojas con una cónica chocita atrás de la efigie de Lilianita. Por esos mismos años, Somoza llamó como "Liliana Somoza" a una avenida importante de Managua, e incluso hizo coronar a su preciosa heredera virgen como la Reina de las Fuerzas Armadas. Coronar a Lilianita no es ningún signo de locura, tan hermosa que era, después de que la coronara el arzobispo de Managua, nació el rumor de que esa corona que el monseñor colocaba sobre su cabecilla era nada más y nada menos que la de la virgen de patrona de Nicaragua.
La virgen Lilianita dejó de serlo cuando fue entregada en matrimonio a su primo Guillermo Sevilla Sacasa, los Somoza se casaban entre familias, una cosa muy bíblica.


Liliania parió, engordó, sus brazos parecián enormes quesos frescos de contrabando, su cara se ensanchó. Tuvo después Lilianita un cuerpo de bolsa de crema, la nariz gacha, papada, y claro, perdió cintura.

¡Tiempos que no volerán aquellos de su belleza de india siux blanca en los billete de una córdoba!

El bilete salió de circulación.


Nadie sabía, hasta ahora, que Lilianita odiaba verse hermosa y flaca en el billete y como era hija del dueño del país --un gran porcentaje de los terrenos en Nicaragua estaba a nombre de los Somoza-- pidió la serie de billetes, los escupió, los rompió, los quemó.


¡Malditos genes de la Salvadorita, la matriarca!, lloraba Lilianita, más parecida a la reina Victoria venida a menos que una Miss disfrazada de siux en traje de fantasía.
Después se preparó unos panes con crema y se sentó a comer.


.....
Post para Chamba Canjura, que me extrañaba hilarante, para YoCamino, que me escaneó el billete de su colección personal y para el fonqueño-nicaragüense Ulises, que ojalá se muera de la risa.

lunes 14 de septiembre de 2009

Sobre las ventanas


Tengo en mi cuarto un balcón, y en el balcón la risa de las gentes, el tráfico y los grillos. Por las noches me siento ahí para hablar con un muchacho, pero hay muchas hormigas, y me atacan. De seguro, le dijo, alguien las ha enviado para evitar que te robe.


Porque sí: yo voy a robarme al muchacho. Tiene el pelo suficientemente largo para dejarlo caer y usarlo como escalera para escapar y es probabilísimo que lo visiten las brujas para intentar rescatarlo y todos esos etcéteras conocidos por nosotros. Pero al muchacho le gustan las ventanas. Así que espero verlo, quitecito, cuando yo regrese de esta guerra.


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Y voy a dejar, finalmente, en stand by este blog porque solo babosadas estoy escribiendo, pero no son babosadas de las que me gustan. Adeus.

viernes 11 de septiembre de 2009

Te amo, Derek Walcott

Hoy, en teoría, ha sido mi primer día para escribir. Me vine al centro de las artes, saqué libros, me dieron un cuarto con aire acondicionado solo para mí, las luces bajas como me gustan, nadie más como me gusta, PERO hay internet.
Cabe la posibilidad de que desconecte el cable, tengo la obligación de desconectar el cable, pero en internet está Derek Walcott --es muy posible que esté en muchas, en todas partes, pero no tengo un libro de él.

Y Derek Walcott, a pesar de Octavio, Carilda y la Storni, es quien me llena cuando no puedo hacer nada:

Desenlace

Yo vivo solo
al borde del agua sin esposa ni hijos.
He girado en torno a muchas posibilidades
para llegar a lo siguiente:

una pequeña casa a la orilla de un agua gris,
con las ventanas siempre abiertas
hacia el mar añejo. No elegimos estas cosas.

Mas somos lo que hemos hecho.
Sufrimos, los años pasan,
dejamos caer el peso pero no nuestra necesidad

de cargar con algo. El amor es una piedra
que se asentó en el fondo del mar
bajo el agua gris. Ahora, ya no le pido nada a

la poesía sino buenos sentimientos,
ni misericordia, ni fama, ni curación. Mujer silenciosa,
podemos sentarnos a mirar las aguas grises,

y en una vida inmaculada
por la mediocridad y la basura
vivir al modo de las rocas.

Voy a olvidar la sensibilidad,
olvidaré mi talento. Eso será más grande
y más difícil que lo que pasa por ser la vida.

jueves 10 de septiembre de 2009

Perdida en Veracruz-Danzón-Y hay más puerto que vida


Ya salí a caminar por Veracruz, pero mi vestido no era rojo --es aguamarina y morado--, como Élmer quería, y no me puse una flor en el pelo, ni siquiera me puse bloqueador solar.


Tampoco pude andar suspirando por los barcos, que sí los vi, porque salí a comprar mi glucómetro --puta, qué caro--, unas botellas de agua, unas yinitas pa bañarme, unos yogures con splenda, y venía toda cargada de bolsas que se me rompían, y como no me sé las calles, daba vueltas en laberintos de zapaterías, casas del siglo XIX con la pintura descascarada, balcones grises que una vez fueron blancos, iglesias de cúpulas preciosas, gente que no me trata virreynalmente como en el DF:

DF:
- ¿Qué deseaba, señorita?
- Lo que usted guste, señorita, lo que usted diga
- A la orden, para servirle

Veracruz:

Elena: Oiga, ¿cuánto cuestan estas sandalias?
Vendedora: No le van a quedar, son 2, o sea 5 americano

Elena: Perdone, ¿adónde queda el museo de historia naval?
Señor: Ah
Elena: El museo de historia naval
Señor:¿Quéééé?

Alaputa!!!!

Y así sucesivamente hasta llegar al Museo Naval, a la plaza preciosa a su lado, y a mi apartamento, con balcones, frente a ella.

Como diría Octavio:
"No lo que pudo ser:

es lo que fue.

Y lo que fue está muerto"

Otro día será, Élmer.

Hay más puerto que vida.

sábado 5 de septiembre de 2009

En el Callejón del Beso


Esto me lo dijo un hombre gordo, peludo, mal encarado que no tiene pinta de romántico trovador o juglar, pero también está, con algunas variantes y ortografía funesta, en unos posters de cuero que venden en el Callejón del Beso:

"Antiguamente en el Callejón del Beso vivieron dos enamorados que se llamaban doña Ana, hija de un rico estapañol, y don Carlos, un pobre minero. Al padre de Ana no le convenía que su hija se casara con un pobre minero, sino con un rico español para juntar sus fortunas. Una noche su padre los vio besándose de un balcón a otro y les dijo que si los volvía a ver juntos iba a matarla, pero ella, siendo su única hija, no lo tomó en serio. A la noche siguiente, su padre no le dijo nada, sino que al sorprenderlos de nuevo besándose, tomó una daga y la enterró en la espalada de su hija. Ella cayó y extendió la mano al balcón. El pobre don Carlos, viéndola morir, le dio un beso en el dorso de la mano y así nació la leyenda del Callejón del Beso. Esto ocurrió en el tiempo de los españoles aquí, y a don Carlos le alquilaban un cuarto en esa casa por unas cuantas monedas de oro y plata. Don Carlos murió después en la Mina de la Valenciana."
Después el juglar gordo me tomó una foto:

- Oye, ponte en la tercer grada.
- ¿Aquí?
- Sí, aunque no traigas pareja. ¿Traes pareja?
- No.
- Aquí hay un voluntario.

Un maitro más seco pero igual de feo que él.

- No, así nomás, solita, gracias.

..............

Subí por unas escaleras de caracol al mentado cuarto de doña Ana, como todo es comercio, hay una tienda ahí, me compré unos recuerdos del callejón, un cubito Rubix y unos aretes muy parecidos a unos que compré en Venecia por más de 10 euros y aquí me costaron 10 pesos!!
Salí del Callejón del Beso y me compré una hamburguesa vegetariana --que me ha caído mal, y después me pregunto por qué estoy gorda-- y llegué a una plaza que no sabía cómo se llamaba hasta que un mesero se acercó a unas mujeres y les dijo: "Bienvenidas, esta es la Plaza San Fernando, en el centro". En San Fernando había una fuente y unos niños jugando con una pelota, después de verlos unos 20 minutos, mientras me comía la hamburguesa en un escalón de la plaza, me percaté de que no veía a sus padres, y pensé: "Puta, ¿cuándo va a pasar esto en El Salvador sin que sea en la ficticia Gran Vía?". En verdad había muchos niños solos jugando sin ningún riesgo, hasta una bebé que estaba aprendiendo a caminar se me acercó --esto no lo digo para que suene real-maravilloso-neoromántico, es verdad, tengo un terrible imán para ciertos seres humanos, excepto para los hombres heterosexuales de mi edad :(, puros viejos o bichitillos me salen--.
En un restaurante tocaban a Piazzola con acordeón y contrabajo. De pronto, al igual que cuando estaba en La Plaza de la Rambla en Granada, comenzó a sonar La vida en rosa, pensé que no era posible, por qué todo tiene que ser tan preciosistamente cinematográfico, era suficiente, tiré la bolsa de la hamburgesa, vi hacia la calle de enfrente y encontré estas ventanas:

La noche no pudo ser mejor.

Y se me acabó la cora!

jueves 3 de septiembre de 2009

En el Cerro de las Campanas

¿Qué han hecho con vos, Maximilano? No hay nada tuyo en el Cerro de las Campanas, ni un puño de tierra siquiera. Lo han hecho parque municipal, con una fuente horrible sobre los derechos del niño, con niños de piedra tan horribles que parece que en lugar de cabeza tienen una calabaza deforme. Llegan viejas gordas a caminar y una Miss estrafalaria, con tacones morados y grandes, se toma fotos en la fuente. "Siéntese aquí, Miss, sí, una sonrisa tan bonita desperdiciada, muévase más", y la Miss se encarama en la esquina de la fuente como su fuese a chupar un enorme pene de piedra. ¿Las fuentes tienen pene? Claro que sí, vea nada más el diseño tan fálico. Y la Miss se retuerce como Kamasutra para todos y sonríe para la cámara y la foto se desperdicia y se desperdicia el cerro, Maximiliano.
Acá te dispararon el 19 de junio de 1867 y lo celebran y erigen monumentos a Juarez que te mandó a matar y cómo se burlan, ay Maximiliano tan vanidoso, no quería que le dispararan en el rostro para que su madre lo reconociera, y ay, cómo se ríen, Maximiliano tenía ojos azules y llegó con los ojos negros de Santa Úrsula a Austria, donde tu madre te vio, podrido, mal embalsamado y gritó: "¡Este no es mi hijo¡", la cabrona de tu madre que le dijo "Un descendiente de Carlos V no puede volver derrotado, sepúltate con tu reino", y te sepultaron, Maximiliano, en Austria, y años después la idiota de Sofía, tu madre, mandó construir una capilla en el Cerro de las Campanas para conmemorar tu asesinato, y es lo único que queda de vos.
Los guías turísticos se acercan a la capilla y cuentan anécdotas y la gente se ríe de los asesinatos absurdos, celebra la segunda república, se burla de tus ojos, la gente se ríe y le hace gracia la muerte porque todos los días nos matamos en guerras pequeñas y eso los pone tan felices.
Yo me siento tan triste y tan tonta por haber venido a buscarte, me siento bajo un árbol y abro el libro de Fernando del Paso y leo a Carlota.

martes 1 de septiembre de 2009

De lo que sucederá cuando envejezca y no esté casada ni divorciada ni viuda

Pues he decidido no tener hijos.
Acá en la beca nos reunimos a veces las mujeres y hablamos de eso de la maternidad y que NO queremos y que tenemos muchos planes por hacer y en realidad las madres aunque no quieran siempre trauman a sus hijos (recordemos a la madre de Boadbil que le dijo "No llores como una mujer lo que no defendiste como un hombre" cuando entregó las llaves de Granada) y mejor no, mejor no.

Hace un rato hablé con Sofía, que está en Japón, y me dijo que todas sus amigas están embarazadas, unas ocho, y ella no da a basto bordando para los niños que nacerán y que quizás ya la dejó el tren porque no ha parido. Le dije que yo igual pero que he decidido no tener hijos, ella también lo ha decidio (pero vos sos pajera, Sofía, si hasta comprometida en matrimonio estás) así que envejeceremos como viejas modernísimas.

No tendremos nietos que cuidar, ni hijos a los que criticar sus parejas, ni piñatas para los sobrinos nietos, los nietos y los bisnietos...
Nos incribiremos en una agencia especialista en viajes para jubilados e iremos a la India, el Machu Pichu y Egipto. Sofía dice que me avisará para que no olvide tomar mis medicinas, y compraremos collares de jade, pañuelos de Venecia, chocolates suizos (si ya me voy a morir, por qué no comer chis), iremos a Filipinas y nos tomaremos fotos al lado de enormes budas antiguos o los hombres de la Isla de Pascua.

De vez en cuando tendremos un novio, de preferencia cinco años menor, jajaja!

Ya está.
Suena egoísta, pero está muy bien.

¿Ustedes qué harán de viejitos?