viernes 27 de febrero de 2009

El Darro

El Darro de noche era ruido y olor. Nunca me asomé a la orilla porque me daba miedo, y arriba, la Alhambra era anaranjada e iluminada.
A vos no te gusta la gente que toma fotos compulsivamente. Son como turistas japoneses. Pero yo era turista. Uno es turista en todas partes, uno es turista adonde no pertenece. Y yo no pertenecía al Darro. Menos a vos.

A orillas del Darro, supe hace poco, cientos de años antes de que nosotros lo cruzáramos y me dijeras, presumido, "Este es el Darro", había fábricas de papel.

Ahora las pienso y me asomo a la orilla del río, y las huelo. Entonces el Darro no olía a río, ni olía a la pulpa de papel que me recibía en el polo industrial de Huelva cuando volvía de verte. En el siglo XVIII, España ponía todo en papel. Había una locura por legalizar cualquier cosa: escribirlo, sellarlo y rubricarlo. Y España era dueña del mundo. O casi. Los españoles, con los piojos de sus barbas y sus letras humanísticas, llenaban todos los papeles que tenían a mano. Y a orillas del Darro, comenzaron a nacer las fábricas de papel para intentar dar a basto con la demanda.

Yo me las imagino:
Molinos papeleros.
Papel de trapo.
Papel verjurado.
Papel de tina.
Miles de trapos, unos sobre otros en el molde.
Y el molde de finísimas líneas presionando los trapos unos sobre otros.
Y prensando.
Y entonces, a contraluz, esas finísimas líneas aparecen, y ahora yo los llamo puntizones y corondeles.
Y entonces los maestros papeleros hacen que, por una magia que aún no me explico tecnológicamente, al poner el papel a contra luz, luz de día, toda la luz antes del atardecer, un dragón, una flor de lis o un ave maría aparezcan en el centro del papel.
Y el papel hermoso.
Y el papel, milagro.
Y el papel blanco.
Limpio.
Para recibir todas las tintas.
Y los sellos.
Ylas escrituras.
Y las leyes.
Y las rúbricas de los reyes.
Y las cartas de amor.
Sí,
siempre ha habido cartas de amor.

Y me imagino a los papeleros-traperos con ese olor y esa nueva pulpa. La ribera del Darro iluminada solo por la luna, y siempre tosigosa. Enferma. Esos molinos que trituraban trapos y gentes.
Y las gentes enfermas, transparentes.
Como el papel.

Y yo
mejor
escribo esto en la tesis
y no te escribo nunca una carta.

miércoles 25 de febrero de 2009

Rania llega a "Dulce Amor"

la mUn jet privado debe hacer un aterrizaje de emergencia en un pequeño país del tercer mundo. En la hacienda "Dulce Amor" acaba de pasar la roza de caña. El piloto del jet privado logra ver un terreno apto para un aterrizaje forzoso.

Carlos Chávez Vanderbilt logra ver el artefacto con letras de apellido doble separado de guión y corre a avisar a su patrona.

La patrona, la Elena, llega al descampado y ve cómo una mujer, delgada y guapa, baja con delicadeza por las gradas del jet privado. El piloto le da la mano y pregunta: "¿Señora, está usted bien?". La mujer, la señora, sonríe.

La Elena se ha hecho acompañar por Alecita, la ama de llaves. Alecita es una mujer sumamente informada y lee además las revistas Vanidades.




"Es Rania, señora!!!
Es la princesa Rania de Jordania!!!!"

...

Pronto "Dulce Amor" es asediada por los paparazzi. Rania evita explicar más de lo que su piloto cuenta. El avión tuvo un desperfecto mecánico -aún no descubre qué fue- y decidieron aterrizar de emergencia. La Sheriff examina de reojo en jet privadi y mientras acaricia su Colt 45 concluye que se trata de un atentado político.

Los periodistas y fotógrafos se instalan afuera de "Dulce Amor", algunos de ellos rentan helicópteros y circundan las 1 mil caballerizas de terreno -más grande que Soyapango- de la hacienda. La Elena está preocupada porque eso puede afectar la salud emocional de su real invitada. Alecita se esmera en preguntar a Rania sobre sus viajes por el mundo con los niños pobres y esas cosas. Rania se esmera en regalar juguetes Tacoplast a los hijos de los peones de la hacienda.

Llega el tiempo de la corta de caña. La Elena sabe que todos comenzarán a chupar caña y recordará cómo una vez de niña la probó y cayó desmayada. Todos, menos ella, pueden probar las dulzuras del amor.

El inicio de la corta se celebra con un banquete para los peones. Carlos Chávez Vanderbilt ha planificado que la corta este año durará dos semanas y se emplearán unos cinco mil cortadores -algo así como una fábrica de empleos que prometió un candidato a la presidencia-. El día del banquete, el alcalde don Yanwik da la bienvenida a los obreros y el padre Gabriel es subido en una grúa para que desde los aires salpique con agua bendida la caña. A la tía Elsa le rueda una lágrima por la mejilla, o quizás es que el padre la roció con agua bendita.

Cuando las cocineras, redondas y morenas, empiezan a preparar el banquete para los cortadores, Rania, la princesa Rania, se ofrece a echar las tortillas.




Pero ¡¿cómo?!
¡¡¡¿¿La princesa Rania echando tortillas??!!!


"Claro", contesta Rania palmeando y con sonrisa encantadora, "¿no leyeron la entrevista que me hicieron en ElFaro?"

martes 24 de febrero de 2009

Hoy vi al indigente más hermoso del mundo

Era oscuro
como la costra.

Llevaba en las manos una caja de cartón llena de otros cartones
y una camisa café de un café oscuro que una vez fue inequívocamente beige.
Los pantalones negros de mierda y negros de humo.
De años.
Los pies oscuros y callosos, los tobillos negros, las uñas negras.
De mierda.

Su pelo era un nido de cenizas.

Todo él era negro.

Levantó la cara.
Y vi sus ojos:
de miel.

El capítulo de hoy: El maní garrapiñado de Mrs. Violence

Mrs. Violence desciende de una carreta negra con seda roja. Una bandada de cuervos ronda su cabeza. Sus botas negras estileto abren hoyos como clavos sobre las manos de Cristo en la tierra de la polvosa hacienda "Dulce Amor".
Ha llegado, anuncia, con un mensaje de los Huelvelenos del Sur. Pide que llamen a la Elena.
La Elena llega. Ansiosa. Tantos años de no saber de los Huelvelenos del Sur. Y ahora que los necesita tanto. Ahora que los Infantes, emcabezados por el muchacho ilustrado, quieren quitarle su hacienda.

Mrs. Violence sonrié con dientes de trampa medieval: "Querida, Elena, antes de transmitirte el mensaje de tus familiares del Sur, debo entregarte este regalo."

Mrs. Violence saca de su bolso negro una cajita envuelta en seda roja y la entrega a nuestra enferma heroína.

La Elena no sabe qué hacer. ¿Qué será ese regalo de los Huelvelenos del Sur? ¿Quizá fotografías de sus padres cuando eran novios? ¿Alguna joya de la abuela, Mona Casilda?

Mrs. Violence la induce: "Vamos, querida, ábrela."

La Elena toma la cajita con temor, y la abre.

Mrs. Violence sonríe: "Es maní garrapiñado, que tanto te gusta."

La Elena titubea, contrita: "Pero no puedo, es dulce."

Mrs. Violence la corrige con una enorme y roja sonrisa:


"Puedes comerlos. Son con Splenda..."

¿Quién enviará ese paquete?
¿Ese maní garrapiñado en realidad han sido endulzados con Splenda?
¿Los comerá la Elena?

sábado 21 de febrero de 2009

Que termine ya la novela...

Para que empiece esta:
(Post para Raúl Marín, el Chúgar, Rodrigo, Nadie y Carlos Chávez)



"Azúcar en la sangre"

Escena primera, toma 22

La protagonista, Elena, que vive en la hacienda cañera "Dulce amor", la más grande de la república y absoluta proveedora de melcochas, azúcar morena y refinada, dulce de atado, etc., recibe una carta de su abogado-tutor (puede ser Raúl) en la que le notifica el regreso del heredero de la hacienda "Sangre de panela", joven alejado de la hacienda desde la tierna infancia, y, para no perder la costumbre, que viene de estudiar en el extranjero (no sabemos quién puede ser, pero algún mi ex califica). El joven, cargado de ideas ilustradas, cree que el negocio del azúcar es innecesario y piensa lotificar y vender la propiedad para construir una universidad junto a un centro comercial (¿a qué les suena?). Para esto quiere comprar "Dulce amor".

La familia del joven estudiado, Los Infantes, y la de la heredera Elena, los Huelvelenos, han estado en disputa desde tiempos inmemoriables, de seguro cuando las haciendas eran encomiendas de gachupines.

La Elena estruja la carta de su abogado-tutor, y con lágrimas en sus ojos (como no podría ser de otra manera), lágrimas de furia, grita:



¡Malditos tú y tu descendencia!


Escena 128, toma 10

El muchacho y la Elena han discutido acaloradamente, la Elena corre sobre su caballo (caballo azabache de pura sangre, la Elena con botas de diseñador, sombrero de terciopelo para hacer cortinas de teatro, y un guardapelo con un mechón del muchacho ilustrado -sí, se aman!!!- el muchacho tendrá un caballo blanco y de pura sangre porque encarna a la antiheróica damisela, ella la fuerte, él, debil y delicado, sumamente impregando por las corrientes del pensamiento tardío de las Europas) los cañaverales heredados de sus padres. Sus padres que también murieron por la hacienda (su madre era diabética y murió de azúcar en la sangre, su padre se deprimió y se comió todas las melcochas, la hacienda se fue a pique y el padre murió de colesterol e infarto, murió de amor).


Escena 129, toma 2

La Elena llega llorosa a la cocina de la hacienda. Sus múltiples cocineras preparan los batidos y melcochas que llevarán a la feria del dulce del estado. La Elena, en un intento suicida, se acerca a la olla con la melcocha calientita. Su nana (morena y redonda como todas las de televisa), lo impide: "No lo hagas, niña, tienes hipoglucemia".

Zoom in a los ojos tristes de la protagonista.

En off:
Voz gimiente:


"¿Por qué no puedo gozar
de las dulzuras del amor?"


Escena 344, toma 12.

Después de duelos a muerte, asesinatos misteriosos, robos de azúcar, hormigueros (quién se roba el azúcar? las hormiguitas del azúcar), pérdidas del título de propiedad, la aparición de Anselmo (para aumentar el rating), el viaje infructuoso al convento de nuestra protagonista (la sangre de panela hierve en sus venas y no le gusta levantarse temprano para cantar los maitines ni quiere cortarse el pelo), el regreso a la hacienda, la economía por el suelo, el inicio de la construcción del centro comercial, las huelgas de los trabajadores de la hacienda-ingenio de los Huelvelenos (con antorchas y de noche como una escena de la Bugambilida de Dolores del Río):

Nuestra enferma y pobre protagonista llora por su amor perdido a través de los cañaverales al atardecer.
Parece que los cañaverales se incendian, pero es el ocaso, el ocaso de nuestra protagonista.
¿O no?
Oh, no! Los cañaverales también se incendian!!!
(Amo los finales piromaniacos).


No se pierda la segunda parte: Mujer de Azúcar.



ESTA ES UNA BLOGNOVELA ABIERTA, SI USTED QUIERE PARTICIPAR, HAGA CLIC EN COMENTARIOS E INTEGRE A SU PERSONAJE.

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El soundtrack será, por sabia recomendación de Flor, "Paloma Negra" versión Lila y "De un mundo raro" de la Chavela. También se me hace lindo que en el cañaveral se llore con "Que seas feliz, feliz, feliz" de la María Dolores. A la Eugenia yo le pediría "Falllaaaaste, cooooorazón. No vuelvas nunca más".
Cuando aparezca Anselomo quiero que suene "Dame una señal, para poder vivir sin ti (...) y que este amor ya no me duela", de Bronco o El Gigante de América, a saber cómo les dicen,


Si usted se perdió el adelanto de Azúcar en la sangre, lea esto.


Gracias a los Cucavergas por su apoyo moral anoche después del desvergue en mi casita y la lloradera del caso.

jueves 19 de febrero de 2009

Trivia: Encuentre a la profesora

Locación: Palacio de las artes de Santa Tecla.
Foto de Nuria Arévalo

miércoles 18 de febrero de 2009

lunes 16 de febrero de 2009

domingo 15 de febrero de 2009

Garañón y el amor de madre

Plática con mi ex suegra que nunca fue mi suegra:

- ¿Y sabe algo de su hijo?
- Sí, ya tiene trabajo.
- Qué bien, eso va a servirle, su hijo nunca ha trabajado.
- Sí, eso creo yo. Él es como un potrillito que está saltando y buscando y quiere ser libre (Mi ex suegra que nunca fue suegra es una mujer hermosa, infinitamente dulce, candorosa, pues). Uno de mamá siempre ve a sus hijos como animalitos, con ternura. Y yo creo que él está dejando de ser potrillo y quiere ser un caballo grande, ¿cómo se llama ese caballo, Elena?
- No lo sé, señora, ¿garañón?
- Sí, quizás sí, garañón.


¡¡Dios mío, garañón!!

Después de contarle esto a Suchit, me vio feo y me fui a la RAE, y:

garañón.
(Del
germ. *wranjo, -ons, semental; cf. b. al. ant. wrênjo, neerl. medio wrêne).
1. m. Asno, caballo o camello semental.
2. m. Hombre sexualmente muy potente.
3. m. Can. Macho cabrío destinado a padre.


Dios mío, pobre señora, y yo lo que le dije.
Qué feo, qué feo. Menos mal que no me entendió.
Aunque sí, querida ex suegra que no fue nunca mi suegra y me trata como si lo fuera, su hijo es un garañón. Y además un cabronazo.

Pero el amor de madre es inexplicable.
Y este potrillito-ardillito es tan surreal como el gorrioncito multicolor de un trabajo de Danny Zavaleta. El mentado gorrioncito es un marero deportado y que estuvo en prisión en la USA, pero la madre le dice gorrioncito y hasta lo dibuja.


Pero las madres...
Qué bellas son las madres.




________
Posible soundtrack: Fue un placer conocerte

sábado 14 de febrero de 2009

De la risa inexplicable.

Miguel:

Me encuentro riendo sola sobre la máquina de ejercicios, adentro del carro, frente al semáforo en rojo, en los pasos de cebra cuando ando a pie.
Reír sola y de repente debería ser una de mis señas particulares. En mi documento de identidad debería decir.

Señas particulares: Usa lentes, tiene pecas y ríe sola en los semáforos y los pasos de peatones.

Y me río en cualquier parte, en el pasillo de verduras del supermercado, de nuevo y siempre frente al semáforo, en la cola del banco, en los parciales.
Una de mis estudiantes dejó de contestar una pregunta sobre la ¿vigencia? del Fascismo para decirme: "El que se ríe a solas de sus picardías se acuerda, dice mi mamá".
PERO:
El azúcar está íntimamente relacionado -y no sé cómo o por qué- con la memoria, y yo estoy enlíada con el azúcar, siempre baja. Quizá por eso se me están olvidando algunas palabras y en plena clase o conversación las busco en mi cabeza, como un objeto que busco a tientas en una habitación blanca, cegada de luz.
Lo mismo me pasa con la razón de la risa.

Estoy fregada.

viernes 13 de febrero de 2009

Las voces

Me gritan
pan con ajo, calientito, con mantequilla y queso,
café,
juguetes.
qué quiere la muchacha del vestido blanco con bolitas rojas que se va riendo
agendas, agendas a tres dólares
relojes originales y baratos, seño.

A las 5:30 de la tarde, una mujer grita "camisas de moda, camisas de moda" por la calle principal. A las 7:30, la veo callada en una esquina, con los brazos extendidos y llenos de camisas
como un tendedero viviente.
O quizá muerto.

Estas calles de papel y bolsas de plástico
son frías.
Ruedan los papeles cuando hay viento
y las ancianas sin casa arrastran los pies oscuros y sin abrigo.

En la puerta de una casa clausurada,
veo cada tarde a tres viejos.
Llevan bolsas de plástico y botellas.
Viven en las gradas de la puerta de esa casa clausurada.

Estas calles de papel y bolsas de plástico
huelen a orín.
Por ellas corren niños con lombrices y piojos.
Niños que no han sido niños nunca.

Y los niños que han envejecido
ofrencen dulces,
chocolates,
envoltorios brillantes,
frágiles y olorosos,

a dos coras.

Calle abajo las voces siguen diciendo
pan dulce, café.

Dos dulces por la cora.
Agendas, agendas a tres dólares.
Qué busca la muchacha de vestido blanco y bolitas rojas, ¿el código civil?


Y la muchacha de vestido blanco con bolitas se pregunta
adónde dormirá esta gente
y qué cenará hoy.

miércoles 11 de febrero de 2009

Llorar al mediodía

I

Mi abuela se saca del pecho unos papeles de diario doblado.
- ¿Abuelita y ahí qué tiene?
- Unas vírgenes, pobrecitas.
Desdobla las hojas.
Veo pedazos de vírgenes de esquelas.
- Pero son de esquelas, abuelita. Así las ponen.
- Pero pobres, por qué las ponen, después la gente las bota.


II
Mi abuela y yo:
- ¿Habrá sabido mi mamá?
- ¿El qué, abuelita, que llegó el agua a Piedras Pachas?
- Sí. Yo vi que llegó el agua cuando fui...
- Al velorio de la niña Juana
- Sí.
- Cómo se murieron todas, ¿verdad?
- En mi barrio ya no queda nadie.
- Pero yo digo las amigas de mi abuelita: Primero mi abuela, a los 40 días la niña Juana y a los 40 días de la niña Juana, la Fide. Cómo me dolió que se muriera la Fide.
- Pobrecita, y también se murió la María Luisa.
- ¿La niña que ella crió?
- Sí, pobrecita, le quitaron las piernas.
- Era diabética.
- Después se murió. Y la Choma, ¿cómo estará esa mujer?



III
Tú que ibas a irte de fiesta por Europa
(...)
que ibas a heredar a tres o cuatro viejos honorables
(... )
ahora estás dormida en los brazos del pobre solitario
(... )

Yo veo la crucecita brillante en tu pecho
veo mi retrato de Marx en la pared
y creo que la vida a pesar de todo es bellísima.



....
¿Y por qué le mandan a uno mensajes que lo hagan llorar?
Qué lindo Roque.

Mi bisabuela nació en 1904 en el cantón de Piedras Pachas, en algún lugar entre Izalco y Sonsonate.
Nunca he ido.
Mi abuela creció en el Barrio El Ángel de Sonsonate. Ese que tiene una iglesia blanca y extrañamente neogótica.
La Fide era amiga de mi bisabuela. Múrió en enero de 1993. Todavía me acuerdo que lloré, que la última vez que la vi fue dormida en el piso, con sus 80 años encima, en el funeral de mi bisabuela. Era hermana de Choma, vendían pan y nunca tuvieron casa propia. Criaron a la hija de una sobrina, María Luisa.
María Luisa tenía diabetes y era obesa. Era cuatro años mayor que yo.

martes 10 de febrero de 2009

Mandemos a la muchacha al super

Con uniforme.
Rayado.
Los rosados y celestes con encaje ya pasaron de moda.
Pero que no olvide el delantal.

Que vaya en martes, día de las verduras,
y compre todos los pipianes y ayotes para hacer puré para el niño.
Que lleve celular.
Y así nos llame:
"Señores, no hay de la marca de agua que ustedes toman. Solo de la otra".
Así evitar que compre la marca equivocada para que le digamos:
"Yo no tomo de esa, ahí ve cómo hácés, pero cambiámela, María."
O Tomasa.
O Carmen.
O Yesenia.

Y si vamos con ella al super,
peinarnos encopetadas y usar todas las cadenas de oro brasileño
-ni por cerca de Santa Rosa de Lima-.
Caminar siempre adelante.
Verla pocas veces.
Y llegar a la caja, decirle:
"Anda-traeme los chocolates que se me olvidaron, Nancy".
O Julita.
O Marina.
Y que ella corra por los pasillos,
con sus chancletas y su delental planchado,
mientras yo paso mis yogures light por la caja registradora.

Tratarla de vos.
"Mirá, Carmen, comprá huevos y una escoba."
Para que piense, la pobrecita, que somos iguales.

Y cuando la ropa esté muy gastada,
o haya pasado de moda, decirle:
"Mirá, no querés esto"
y tirarlo sobre su cama para que lo use en domingo,
en su casa.
Aquí no se quita el uniforme.

Y que piense, la pobre:
"Tan buena la señora."



.....
Después de comprar aguacates y prohibidas galletas con chocolate en la Despensa de Don Juan, San Benito.
No hay nada que me dé más dolor que una anciana en uniforme y que le digan la sirvienta.
Odio los uniformes "de empleada".

lunes 9 de febrero de 2009

A veces tengo ganas de besarme

Meterme a esta fotografía de 1983 y poder acercarme a mí, paradita frente al espejo de mi casa de infancia.
Chinearme y saber al fin qué tan pequeña era, si ya hablaba, qué decía, y cómo reía.
Poder tenerme entre los brazos y besarme una vez más.


¿Ustedes nunca han querido saber cómo eran de niños?


......

El espejo está igual, pero en otra casa.
Y yo a veces le tiro besos.
Ensayo.

sábado 7 de febrero de 2009

Rodrigo Ávila es historiador

Adal Ramones le dijo: tu país y el mío tienen mucho en común.
Y Ávila contestó:



"Hablaban náhuat (los pipiles quizás),
igual que en el Valle de México."

Bárbaro.
Yo voy a pedir audiencia con él para discutir algunos planteamientos de mi tesis, y, sobre todo, para ver si me echa una manita con la traducción de las partes del manuscrito en náhuat.
Primero Dios.



....
El paréntesis de los pipiles es mío, asumiendo que a ellos se refiere el ingeniero.

Muchacho

Muchacho loco: cuando me miras
solemnemente de arriba abajo
siento que arrancas tiras y tiras
de mi refajo.

Muchacho cuerdo: cuando me tocas
como al descuido la mano, a veces,
siento que creces
y que en la carne te sobran bocas.

Y yo: tan seria, tan formalita,
tan buena joven, tan señorita,
para ocultarte también mi sed

te hablo de libros que no leemos,
de cosas tristes, del mar con remos;
te digo: usted...

Carilda Oliver Labra.




Más de Carilda aquí.
Y Élmer: siempre tendremos este poema aunque no tengamos tiempo para vernos.

miércoles 4 de febrero de 2009

Yo quiero ser sinestésica -post culpa de Rodrigo-

Oler el verde y el morado y que no huelan a crayola de mi infancia cada día más lejana y en eterno retorno.
Saber a qué sabe Nocturno de Chopin y The lion will sleep tonight.
Tener constancia clara de que el canto de los chontes de mi abuela sabe a papaya y es anaranjado.
Que los semáforos me hablen como verdaderos semáforos inteligentes y me digan: "Pasa, chiquilla, que ya vas tarde". Que los semáforos tengan acento de viejita andaluza.
Mirar la nieve y que nazcan en mi lengua cucharadas de sorbete de vainilla y de pistacio. Con azúcar.
Saber de qué color es el nombre Nadie, el de Rodrigo, el de Raúl.
Yo a veces pienso que Nadie es Rojo o Fucsia.
A veces pienso que Víctor es verde -no tiene ninguna relación con Machado, señor- y Malvado Yin es sepia transparentoso, como gelatina de plata.
Oir a mi abuela y sentir que camino por un campo de florecitas amarillas y rosadas y suaves como las que sembraba ella en el jardín de mi primera casa.
Que mi bisabuela me vuelva a decir niña frente a la ventana en una noche de 1992 y sea una bandada gaviotas volando, o unas cigueñas moradas como las de su vestido.
La voz de mi hermana será suave como un gato de seis semanas.
Que cuando los tambores suenen sean como unas culebras amarillas que van bailando hacia mí, como dice Rodrigo.
La imagen de mi madre será ese perfume de Christian Dior descontinudado en los 80 y que olía en las mañanas cuando despertaba y me hacían trencitas para ir al kinder.
Tocar a la gente y saber de qué color es su nombre aunque aún no me los presenten: "Este es Fulanito", y Fulanito sea aguamarina.
Pensar que no es cierto, reírme sola y mirar los olores del pan con margarina y oír las pinturas.No solo Kandinsky, no me des paja, Kandinsky. Yo sé bien que Miró en azul suena a ese violín chino que tiene menos cuerdas y tocan muchachos de manos finas.

Enamorarme por error de un muchacho guapetón, con doble apellido y educado en las Europas. Sentirme como Thalía-María Mercedes limpiando los vidrios de su carro y haciendo malabares con un castillo en el aire, un pajarito preñado y un final feliz de cine mudo. Pero eso no huele. Aceptarme equivocada y volver a los hombres izquierdosos que a veces, solo a veces, tienen ojos de una pintura de Klimt y me mojan los pies como un estanque tapizado de nenúfares.

martes 3 de febrero de 2009

La hora de José José

Esta tarde que venía a mi casa, los de FM Globo se complotaron para llevarme por la calle de la Amagura con kareoke incorporado y me saturaron, claro, con exitosas canciones del príncipe de la canción: José José.

Qué letras más profundas. Me pregunto por qué ya nadie -claro, con minúscula- expresa los deseos más finos de amor como las babaladas de inicios de los 80. Dulces tiempos en los que se conocieron nuestros padres.

Como no quiero retrasar el clímax, he aquí las frases conmovedoras y antológicas.
Es lástima que yo no beba, no me haría mal una gárgara de aguardiente antes de empezar el repertorio.



Porque el tiempo tiene grietas
porque grietas tiene el alma
porque nada es para siempre y hasta la belleza cansa
¡el amor acaba!
Y esta joya:
En tus manos yo aprendi a beber agua
Fui gorrion* que se quedo preso en tu jaula
Por ti yo corte mis alas,
y el alpiste que me dabas
fue tan poco y sin embargo yo te amaba.
(Lo que no fue no será)



Y ahora todos:


"Amiga, hay que ver cómo es el amor
que vuelve a quien lo toma,
gavilán o paloma.
Pobre tonto, ingenuo, charlatán
que fui paloma por querer ser gavilaaaaaaán"


Ahhhhhhhhhh, voy a empinarme una botella, aunque sea de agua.




......
Me comí un chocolate Cadbury. Es decir: me siento borracha.
A ver cuando vamos a un kareoke, chis.
* Sí, gorrión y preso como el marero de la obra de Danny Zavaleta, el gorrioncito multicolor.

domingo 1 de febrero de 2009

Shi... Que si Helena con H que si Elena sin H que ya ni sé cómo me llamo. Así que shi...

Modo Felices para siempre: ON.

Hoy fui a la boda de un amigo y de verdad qué felicidad ver a gente feliz. Se pega.

Cancioncilla que amo que Raúl me recordó antes en un post y se lo agradezco mucho.

Ahora contangiénse, por favor: diamor y felicidá.....!